En el ámbito de los derechos de las personas con discapacidad, se ha instalado un debate crucial: la diferencia entre el acompañante terapéutico y el asistente personal. Mientras el primero se centra en un abordaje clínico y de rehabilitación, el asistente personal tiene un objetivo fundamental: brindar apoyos para la vida cotidiana, promoviendo la autonomía y la vida independiente. Paloma Veltri, en el programa «Mejor Chequealo», explica que esta figura asiste en tareas como ir a comprar, hacer trámites, ir al médico o cocinar, siempre bajo la elección y dirección de la persona con discapacidad.
Este derecho a la vida independiente está consagrado en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD). Sin embargo, la realidad argentina muestra que la cobertura de esta prestación por parte de obras sociales y prepagas no es automática.
El caso de la Asociación Azul por la Vida Independiente es un hito en esta lucha. Esta organización, que representa a personas con discapacidad en la provincia de Buenos Aires, interpuso una demanda colectiva contra el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) exigiendo la implementación de la asistencia personal bajo estándares internacionales.
La Justicia, en primera y segunda instancia, y finalmente la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, falló a favor de la Asociación Azul. El máximo tribunal confirmó que la asistencia personal no se asimila a prestaciones existentes como la enfermería domiciliaria o el acompañamiento terapéutico, ya que estas últimas responden a un modelo médico, mientras que la asistencia personal se fundamenta en un modelo social basado en los derechos humanos.
El fallo obliga a IOMA a crear y reglamentar esta figura, destacando que el control y la dirección del servicio deben estar en manos del usuario. La Corte Suprema bonaerense rechazó los argumentos del IOMA sobre un supuesto «exceso jurisdiccional», argumentando que el Estado tiene la obligación positiva de garantizar el pleno goce de los derechos constitucionales, especialmente para grupos vulnerables.
Además, se destacó la importancia de la capacitación para los asistentes personales, como las que ofrece la Asociación Azul y la Ciudad de Buenos Aires La necesidad de contar con datos precisos sobre la población con discapacidad para diseñar políticas públicas efectivas también fue un punto central
Este fallo representa un avance significativo hacia la plena inclusión y autonomía de las personas con discapacidad en Argentina, sentando un precedente fundamental para el reconocimiento de la asistencia personal como un derecho humano esencial.
- Video del programa «Mejor Chequealo»:







