Nota Pagina 12
El hospital tiene 45 pacientes en la guardia y otros 17 de la Región Sanitaria VIII esperan ser derivados para recibir prestaciones de mayor complejidad. El ministro de Salud bonaerense señaló a Buenos Aires/12 que el rechazo de afiliados en clínicas y las dificultades de financiamiento trasladaron una parte creciente de la demanda al sector estatal.

La crisis del sistema sanitario puso contra las cuerdas al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) “Dr. Oscar Alende” de Mar del Plata. El establecimiento se quedó sin camas disponibles para internación, mientras mantiene 45 pacientes en la guardia y otros 17, provenientes de distintos puntos de la Región Sanitaria VIII, esperan ser admitidos para recibir atención de mayor complejidad.
El escenario combina un fuerte incremento de las consultas en el sistema público con problemas en la atención de afiliados del PAMI y una demanda de baja complejidad que, según el Ministerio de Salud bonaerense, podría ser resuelta en otros niveles del sistema. Para la Provincia, la situación es parte de las consecuencias que provocaron las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei sobre la salud pública y las dificultades que atraviesa la cobertura de la obra social de los jubilados.
“Hay un aumento muy grande de la carga sobre el sector público en toda la provincia de Buenos Aires”, explicó el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, en diálogo con Buenos Aires/12. En el caso de Mar del Plata, señaló una particularidad y es que el Alende no solamente recibe pacientes del partido de General Pueyrredón, sino que funciona como hospital de referencia para los demás municipios de la región.
Kreplak apuntó además a la falta de una estructura municipal que permita contener una mayor cantidad de consultas antes de que lleguen al Interzonal: “Todos los demás distritos tienen hospitales municipales que hacen atención de una parte importante de su ciudadanía, pero en Mar del Plata, toda esa sobrecarga va al sector público, al hospital Interzonal y al Materno”.
A ese panorama se le suma el peso que adquirió la atención de los afiliados del PAMI. Mar del Plata tiene una elevada proporción de adultos mayores y, de acuerdo con el diagnóstico provincial, pacientes que deberían encontrar respuesta en establecimientos privados terminan recurriendo al hospital público. “La situación del financiamiento del PAMI está haciendo que muchas de las personas que tienen atención o que debieran atenderse en sanatorios privados terminen atendiéndose en el Interzonal, y eso es lo que hoy nos lleva a tener prácticamente todas las camas del hospital”, insistió Kreplak.
Desde la cartera sanitaria bonaerense mencionaron que tres clínicas que históricamente atendieron cápitas del PAMI dejaron de recibir pacientes. Según la información que llegó a las autoridades del Alende, se registraron rechazos incluso antes de una evaluación médica de guardia que determinara si la persona necesitaba internación o de la realización de un procedimiento formal de derivación.
El ministro aclaró que la saturación no implica que el movimiento de pacientes se haya detenido. Las altas pueden liberar lugares durante el transcurso del día, pero la demanda mantiene al establecimiento bajo una presión constante. “Seguimos trabajando, no es que se ha dejado de trabajar. Lo que queremos decir es que hay mucha tensión, mucha sobrecarga de trabajo sobre el hospital, que está saturado”, explicó.
Según Kreplak, algunas clínicas tienen inconvenientes de funcionamiento y otras establecieron límites para la cantidad de afiliados que reciben debido a problemas con el financiamiento. “El PAMI ha dejado de trabajar en muchas de las clínicas que han rechazado, algunas están con inconvenientes de funcionamiento y el resto están con un tope. Atienden hasta tantos pacientes y luego dejan de atender porque el financiamiento es insuficiente. Y, entonces, se traslada todo esto para el hospital”, sostuvo.

La saturación tiene otra consecuencia que dificulta que el Alende cumpla plenamente su función como centro regional para los casos de mayor complejidad. El hospital incorporó en los últimos años equipamiento como un resonador, un angiógrafo y un nuevo tomógrafo, recursos destinados a resolver cuadros que otros establecimientos de la zona no pueden abordar. “Si nosotros tuviéramos el Interzonal como corresponde, en vez de ocuparse de los pacientes crónicos del PAMI, que deberían tener su atención, o de la atención primaria que Mar del Plata no resuelve, podríamos derivar de los distritos de la región los pacientes más complejos, neuroquirúrgicos, urgencias difíciles”, dijo el ministro.
El crecimiento de la demanda en atención
Los números muestran el crecimiento de la demanda. Entre enero y julio, las admisiones de la UPA 13 de Mar del Plata pasaron de 17.934 en 2024 a 34.190 en 2026, un incremento del 90,6 por ciento. Solamente durante julio de este año hubo 5.620 admisiones, el registro mensual más elevado del período analizado.
La Provincia sostiene que reorganizó recursos para absorber ese aumento, aunque la mayor cantidad de pacientes también repercute sobre los tiempos de atención. “Hacemos todo lo posible para no dejar a nadie afuera, pero siempre hay que atender con criterio de prioridad”, indicó Kreplak. En ese panorama, explicó que una persona que llegue con un cuadro leve puede encontrar mayores demoras debido a la necesidad de priorizar urgencias y emergencias.
Para el ministro, cerca del 80 por ciento de las consultas que llegan al hospital son de baja complejidad y podrían resolverse mediante dispositivos de atención primaria. Pero identificó un segundo problema de mayor impacto sobre las internaciones: “Por otro lado, el problema con el PAMI es muy grande”.
Kreplak puso como ejemplo al Hospital Bernardo Houssay, perteneciente al PAMI, cuya capacidad, aseguró, está subutilizada. “Mar del Plata tiene un hospital propio del PAMI, el Houssay, que está prácticamente vacío, que no está siendo utilizado”, afirmó y cuestionó: “¿Podría el Hospital Houssay, de PAMI específicamente, triplicar o cuadruplicar su cápita, hacerse cargo de esa población que hoy no encuentra respuesta y termina toda en el hospital?”.
Mientras no se recomponga esa capacidad de atención, la Provincia advierte que el Alende seguirá funcionando al límite. La prioridad inmediata está puesta en garantizar las emergencias y los cuadros con riesgo de vida, mientras la saturación condiciona tanto las consultas menos urgentes como las derivaciones de alta complejidad provenientes del resto de la región.






