Un maniquí femenino para los choques: el cambio que puede salvar la vida de miles de mujeres
por María Laura Lastres
¡Al fin! Durante décadas, la seguridad vial se diseñó con un cuerpo en mente: el masculino. Los cinturones, airbags y estructuras de los vehículos se probaron casi exclusivamente con maniquíes basados en el llamado “hombre promedio”. Cuando las mujeres aparecían en los ensayos, lo hacían apenas como una versión reducida de ese modelo, no como cuerpos distintos, con anatomías, distribuciones de masa y riesgos propios. Así, en la mayoría de los casos, los cinturones de seguridad no tienen en cuenta que las mujeres tenemos más desarrollados los pechos.
El resultado de esa omisión no fue neutro. Diversos estudios muestran que las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir lesiones graves o fatales en determinados accidentes de tránsito, en parte porque los sistemas de seguridad no fueron pensados ni testeados para protegerlas adecuadamente. Pero esto parece haber terminado; se acaba de presentar el THOR-05F, el primer maniquí avanzado de pruebas de choque diseñado específicamente para representar el cuerpo femenino.

Pero las buenas noticias no terminan acá, porque el nuevo dummy fue pensado para cuerpos reales, lo que significa que THOR-05F (Test Device for Human Occupant Restraint – 5th percentile Female por sus siglas en inglés), representa a una mujer adulta ubicada en el percentil 5: es decir, un cuerpo femenino pequeño, pero construido sobre datos biomecánicos reales, no sobre una adaptación del cuerpo masculino.
A diferencia de los dummies tradicionales, este nuevo modelo incorpora más de 150 sensores distribuidos en todo el cuerpo, lo que permite medir con precisión el riesgo de lesiones en múltiples zonas:
- Cabeza y cerebro: evalúa riesgo de fractura de cráneo, lesiones cerebrales y fracturas faciales.
- Cuello: Reproduce una flexión similar a la humana en tres direcciones (adelante/atrás, lateral y rotación).
- Columna vertebral: Tiene una flexibilidad comparable a la humana; puede sentarse erguido o encorvado y medir fuerzas en la parte inferior de la columna.
- Tórax: Mide la desviación del pecho en cuatro puntos, incluye clavícula con detección de carga y un movimiento natural de hombros.
- Abdomen: Registra presión para evaluar el riesgo de daño en órganos internos.
- Pelvis y caderas: Mide las fuerzas generadas por el contacto del cinturón de seguridad y la estructura del vehículo.
- Piernas y brazos: analiza fuerzas en muslos, rodillas, espinillas, tobillos y extremidades superiores.
Este nivel de detalle triplica la capacidad de medición del antiguo dummy Hybrid III, desarrollado en la década de 1970, que no podía girar, inclinarse lateralmente ni medir tensiones internas con precisión.
Hasta ahora, la industria automotriz y los organismos reguladores, como la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), se basaban principalmente en datos obtenidos con maniquíes masculinos. Incluso el llamado “dummy femenino” era, en realidad, un modelo masculino de menor tamaño. ¿Vieron que cuando decimos que los cuerpos femeninos no son mirados, no exageramos?
Esto implicaba ignorar diferencias clave en la anatomía femenina: pelvis, distribución de masa, estructura torácica y respuesta biomecánica ante impactos. Esa invisibilización tuvo consecuencias concretas: sistemas de seguridad menos eficaces para las mujeres. El THOR-05F corrige esa tradición de décadas y marca un cambio histórico en la forma de pensar la seguridad vial.
El nuevo maniquí fue presentado a comienzos de este mes por el secretario de Transporte de los Estados Unidos, Sean P. Duffy, quien destacó que “comprender mejor las diferencias en la forma en que las mujeres se ven afectadas en los accidentes de tránsito es fundamental para reducir las muertes en las rutas”. Aunque las especificaciones técnicas ya fueron finalizadas y puestas a disposición de fabricantes y reguladores, la incorporación obligatoria del THOR-05F en las pruebas de choque será gradual. Se espera que recién a partir de 2027 las automotrices deban adaptar sus diseños y ensayos para cumplir con estándares que contemplen de manera efectiva las diferencias biológicas entre cuerpos femeninos y masculinos.
La llegada del THOR-05F no es solo un avance técnico. Es también un reconocimiento tardío de que la seguridad vial nunca fue neutral, y que diseñar políticas, normas y tecnologías sin contemplar la diversidad de cuerpos tiene costos reales, medibles en lesiones y vidas. Incorporar a las mujeres como parámetro real de diseño no es un gesto simbólico: es una condición básica para que los autos sean verdaderamente seguros para todas las personas que los usan.







